No, claro. Podría ser alumino, que es más liviano y más barato. O podría ser plata, que es más cara pero mejor conductor que el cobre.
Todos los metales son buenos conductores de la electricidad. Y algunos elementos químicos como el silicio o el germanio también lo son, aunque en menor medida. Estos últimos forman parte de la familia de los semiconductores, que se merecen libros completos para explicar los mecanismos que les permiten conducir la electricidad y muchos más libros para contar las aplicaciones que tienen los semiconductores usados en la forma de transistores y diodos de diversas clases. Pero este artículo se refiere a otros modos de conducción eléctrica.
No solo no es necesario que sea un metal el medio por el que se puede hacer pasar electricidad, sino que puede que ni siquiera se necesite un medio sólido para eso. Podría ser un líquido, como pasa en el electrolito de una batería de plomo-ácido de automóvil. Los portadores de carga en un líquido generalmente son iones, o sea partes de atomos o moléculas que no tienen su carga balanceada porque el líquido del electrolito las ha separado en partes.
Aunque suene extraño, en un electrolito es común que parte de la corriente la transporten protones, que no son más que átomos de hidrógeno ionizados.
El medio de conducción también podría ser un gas, como pasa en un tubo fluorescente o en el aire ionizado por un rayo.
En realidad, en algunas circunstancias, ni siquiera es necesario un medio físico. Así pasa con la corriente en el interior de una válvula de vacío, que circula a través de ella en la forma de chorros de electrones que fueron arrancados del cátodo por la alta temperatura del mismo. ¿Solamente se pueden mandar electrones dentro de una válvula? No. Algunas vávulas especiales usaban mercurio, como en las grandes válvulas rectificadoras de mercurio, o algunos gases como el xenón de las válvulas Thyratron.
Todo esto viene a colación de dos futuras entradas que versarán sobre condución en plasma y a través de polvo.